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miércoles, 26 de febrero de 2014

Me gusto

Hoy vamos a leer un poema. Un poema que nos ayuda a sentirnos mejor, a estar a gusto con nuestro cuerpo, a quererlo y cuidarlo. Fíjense cómo juegan las palabras, cómo cantan.
Me gusto tanto
por la mañana
que doy un salto
desde mi cama.
Me gusto y río.
¡Un nuevo día!
Hay que vivirlo
con alegría.
Me gusto riendo,
me gusto sin dientes,
me miro al espejo
de lado y de frente.
Me gusto mucho
me siento valiente,
y voy al colegio
siempre sonriente.
Me gusto en la clase
cuando al preguntarme,
me sé la lección
sin equivocarme.
Incluso me gusto
aunque al contestar
responda una cosa
que pueda estar mal.
¡Cuánto me gusto
frente a mi espejo!
Me veo muy fuerte,
¡no tengo complejos!
Me gusto leyendo,
tranquilo en mi cama,
contento y seguro
hasta mañana.
Me gusto ahora,
me gustaré siempre,
yo sé que me quieren
y eso es suficiente.
Yo me gusto mucho,
cada día un poco más,
pero ahora te pregunto:
Y tú, ¿te gustas más?
Jamie Lee Curtis, Me gusto: nunca viene mal un poquito de autoestima, Laura Cornell, ilus. México, SEP-Serres, 2007. Tomado de la Antología de 2do grado Leamos mejor día a día.

miércoles, 28 de agosto de 2013

La sembradora

La vida quiso hacerme sembradora
De la hermosa simiente del saber;
Y en el rincón humilde de mi escuela,
Cumplo a diario, feliz, con mi deber.

La vida quiso hacerme cual la fuente
Donde los niños, vengan a beber
Para nutrir su espíritu sencillo
Entre dulces caricias de mujer.

Año tras año, en mi salón de clases
Donde no hay un minuto que perder,
Se reúnen los niños a mi lado,
Con deseos infinitos de aprender.

Yo imparto cada día el abecedario
El principio, la base del saber,
¡Mañana serán fuertes mis alumnos!
¡Soldados, en las filas del deber!

Presiento que quizá cuando caduquen
Mis años que han logrado florecer,
Centenares de niños, hechos hombres,
Pensarán en las horas del ayer.

Y aunque sean unidades productoras;
sabios y artistas o genios del valer,
jamás han de negar en su apogeo,
la edad, cuando aprendieron a leer.

Esa edad de pillaje y de inconciencia;
Cuando en aras sagradas de deber,
Les doy mi juventud y mi paciencia,
Mi abnegación, mi vida y mi saber.

Y así las sembradoras del lenguaje,
A millares forjamos tanto ser,
Generación que cuesta mil fatigas,
La tarea de enseñarles a leer.

Por eso, compañeras del banquillo
A esta Patria que nos vio nacer,
A pedazos, le damos nuestra vida
Para verla más tarde florecer. 


Carmen G. Basurto